miércoles, 4 de marzo de 2009

Un mosquetón de descuelgue, dos cuerdas.

Un sábado cualquiera, tres adultos y cuatro niños, dos cuerdas de simple, 10,2 o 10,5, más o menos.

Un adulto se coge las dos, las chapa juntas en la primera express, exclamo sin querer en alto "¿qué haces?", se da cuenta, siguiente chapa sólo una, la siguiente la alterna.

LLega a la reunión, monta algo que no se vé desde abajo, lanza las cuerdas, vuelve a recogerlas tras mirar lo que ha hecho... yo subo y bajo por la de al lado. Hace algo más, lanza, vuelve a recoger una de las cuerdas, vuelve a montar algo más, mi compañero sube y baja, llevaremos ya media hora donde el adulto hace y deshace con las cuerdas.

Total al final, se ven las dos cuerdas que pasan juntitas por el mosquetón de la reunión y se descuelga... "bueno pienso, las cuerdas pasan a la vez no rozan mucho entre sí".

Qué ven mis ojos, "atan a cada chaval a una de ellas y los suben a velocidades distintas". Se ata un adulto a una cuerda y sube al lado de otro chavalín que va en la otra cuerda.

¿Cómo aseguran? no está mal con un ocho, las dos cuerdas a la vez... El adulto que asegura no sufre ni ná... jajajajja

Al final del día, les digo con mucho miedo... "Perdonarme, yo no tengo mucha idea, pero... no haría muchas veces esto, mejor separar las cuerdas en dos mosquetones y sujetarlas de puntos diferentes, el calor por fricción de una cuerda sobre la otra... malo, malo, malo... podréis tener un susto con los chavales."

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